08/08/2008
Despedida
Hace unos cuatro años, cuando Ramiro iniciaba su proyecto de pielago.com yo quería dar a conocer mi obra literaria vía internet. Como me parecía restrictivo crear un dominio sólo para dar a conocer mi obra, buscaba a otros escritores para formalizar un proyecto literario conjunto.
Como cabía suponer, la espera se alargaba a través de los años y yo, con el modem recién instalado en casa, me ponía inquieto.
Oyendo mis delirios, Ramiro, al tiempo que me enseñó lo que era un blog, me configuró esta cuenta en Blogia... y así empezó todo.
Mi blog tardó meses en arrancar. Me costaba darle una forma definida a los contenidos, así que los primeros artículos los iba escribiendo mientras borraba los anteriores, hasta que el formato “In da face” cobró vida.
Celoso de mi obra y con pocas ganas de perder el total y absoluto control de mi poesía -con el pasar de los años mis deseos de compartirla han ido menguando hasta que hoy en día ni siquiera lo considero una posibilidad-, los artículos de Blogia fueron muy distintos de lo que yo había soñado.
La necesidad de expresar mi punto de vista -y mi indignación- desde mi condición de inmigrante me hizo comenzar “De Inmigrantes”, una sección específica de búsqueda y tratamiento de la información o una mera columna de opinión, como quiera verse.
El itinerario que plantea “De Imigrantes” concluyó el día que perdí mi condición legal de inmigrante y pasé a ser español.
También ayudó el hecho de que, a través de los años, ha cambiado tanto mi sentir hacia esta tierra que, finalmente, y por horroroso que suene, la comodidad ha adormecido mis pocos nervios sensibles hasta que terminé acostumbrando las pupilas a ver tantas injusticias repetidas.
Aún así, mi rechazo hacia la xenofobia, la homofobia y el machismo siguen intactos, cómo sino justificar la existencia de “Sexualidad”, un tema específico que ha sido una ventana desde donde intenté arremeter contra todos los prejuicios y mitos existentes sobre la comunidad gay y la homosexualidad.
Mientas más indagaba en la política migratoria española, adquiría una mayor conciencia política, hasta que “In da face” se transformó por completo en una columna de opinión.
De la sugerencia de Ramiro a que me una a una web de críticos de cine -cuyo nombre ya ni recuerdo-, nació el escuálido apartado de “Music&Films”.
Y como mi egoísmo no me permitió publicar mis poesías, transcribí en “Poetry” todos aquellos poemas que, siendo igualmente míos, son obras de distintos autores.
Verdaderamente, me hubiera encantado lograr que este blog sea mucho más popular y participativo. Pero, a lo largo de estos años, he aprendido a contentarme con que sean pocos los visitantes y no por ello dejar que me silencie el desaliento.
No, no parece que Rosa Montero me llame para concertar una entrevista, aún así me alivia pensar que tú has llegado a leer esta línea.
Hace dos años, un poco harto del tono sobrio del blog, abrí una bitácora en Blogger para colgar ahí algunos artículos de humor. El proyecto fracasó rotundamente, pero yo me quedé con “El Revisto”.
Este año, los continuos problemas de esta página en Blogia me hizo replantearme hacer una mudanza de contenidos. Quiero dejar en claro que Blogia es una auténtica maravilla maña, y que los profesionales que están detrás de este dominio siempre atienden cualquier duda o reclamo con una brevedad escrupulosa.
Pero necesitaba que mi blog diera un giro de 180º, reorganizarlo y, sobre todo, alejarlo de este decandente estilismo bancario.
Por ello utilicé los últimos dos meses para trasladar más de 150 artículos a www.elrevisto.blogspot.com y así comenzar un proceso de renovación.
Queda mucha faena por hacer, lo sé, pero siempre estoy a tiempo para efectuar reformas.
Pues eso, que mi blog en Blogia se acaba y quiero agradecer a las miles de visitas que he recibido a lo largo de estos años.
Agradecer la fidelidad de los lectores de Barcelona, Buenos Aires, Canarias o México -y de la infaltable Constanza-, y decirles que espero contar con todos vosotros en este próximo proyecto.
Sé que puedo hacerlo mejor, por eso sigo. Muchas gracias por estar aquí. Un abrazo y hasta luego. Juan Manuel Soneyra.