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03/05/2008

24 horas con un desviado

03/05/2008 02:16. Por: soneyra.

20/01/2008

Expuesto/Exposed

Se giró sobre sus talones y señalándome con el mentón le dijo a la concurrencia: “Éste entiende”. Los cuatro compañeros que le rodeaban se quedaron de piedra. Yo intenté afrontar la situación con humor y elegancia pero la cosa era poco menos que insalvable. En el lugar menos indicado, frente a un conjunto de intolerantes, allí me quedé: expuesto.
Cuando alguien pone en evidencia tu pertenencia a un grupo minoritario –ser madre soltera en la reunión de padres, ser judío entre recalcitrantes católicos, ser gay donde la homosexualidad sigue “incomodando”- te sientes acusado, condenado, inferior.
Y son varias las cosas que pueden joder: la primera, que quien suelte la frase fuera alguien de suficiente confianza como para que tú le hayas comentado tu orientación sexual. Y él, en broma, te ponga en evidencia. Ojo con los “bromistas” esos que te hacen perder el puesto de trabajo. En algunos sitios tienen otro nombre...
La segunda, que el problema no sea unicamente tu pertenencia a una sexualidad minoritaria sino tener que confirmarla o negarla frente a una audiencia con la que no compartes tu sexualidad. Semejante obligación es ridícula, gratuita e innecesaria.
Y la tercera, lo enervante que resulta, después de tantos años de carretera, que te quedes durante tres segundos sin recursos, como un niñato de secundaria, frente a una verdad que suena a insulto y acusación.
Da pena, pero las minorías tenemos que reivindicarnos y protegernos para que no nos coman vivos. Y a veces el ejercicio reivindicativo es extenuante.
El interrogante es: “¿Qué hacer cuando te pasa algo así?”.
Naturalmente en este mundo no hay fórmulas infalibles así que lo que viene a continuación no son más que opiniones y creencias personales. Mide inteligentemente donde las usas porque sin vida no hay reivindicación que valga.
Si alguien te expone, evidentemente lo hace para humillarte. Así que la clave está en actuar acorde, reafirmando tu identidad, confirmando sus temores y explicando que, mira que bien, a ti, ser lo que eres no te parece humillante, ni siquiera te parece mal.
Es más, te resulta un gustazo.
Es el antídoto perfecto.
En el caso de que te llamen maricón –y de no estés bajo la ley coránica, por supuesto- lo mejor es atender el reclamo sin perturbarse. Este punto es importantísimo, ni insultes ni pierdas la compostura. A la hora de "debatir" es preferible afirmar que el otro “dijo una estupidez” a llamarlo estúpido. En caliente cuesta morderse la lengua pero cuando agredes verbalmente, pierdes.
Recordar también que es mucho mejor discutir como un caballero que irse a las manos como un gorila. Si necesitas demostrar fuerza, que no sea física.
La mejor solución pare resolver este tipo de situaciones viene en envase pequeño y requiere mucha valentía. En una sola frase. Más aún, es una sola palabra de una única letra.
Cuando te digan “Tu eres maricón”, la mejor respuesta es: “¿Y?”
Con naturalidad, como si te dijeran que tienes dos orejas.
Luego, coherencia. Después de ser monosilábico hay que evitar caer en la tentación de enredarse en discusiones absurdas. Nada de dar cátedra porque quién condene la homosexualidad se enfrentará con un homosexual por el placer de humillarlo/a. Y ese placer hay que negárselo.
Tu puedes hacer de tu culo un pito, es tu derecho. Con dos pies en la tierra, asegúrate de no esperar gratitud ni comprensión por ello. Él, en cambio, está en su derecho de reírse de ti. Y esa es tu oportunidad de sacar pecho y enderezar la columna frente a todos los que te señalen de no ser como los demás. Los homosexuales llevamos mucho tiempo enfrentando el miedo de ser raritos, depravados, anormales, etc. Sólo cuando tienes los cojones de mirar "cuan gay eres" sin vergüenza, de disfrutar de cada cabalgata que te pegas en la cama, de ganarle terreno al miedo, a las condenas y a las cadenas... ¡Que no sea un hijo de puta el que eche todo esto a perder!

Como leí en un blog, yo no salí del armario, lo destrocé. Y me crezco cuando me doy cuenta de lo recorrido. No porque me vaya colgando medallitas sino porque sé valorar cuanto miedo tuve antes y cuanta valentía hay en esta arrogancia actual. Que de esto va el orgullo gay, a ver si te enteras.

20/01/2008 03:55. Por: soneyra.

02/12/2007

Contenido adulto

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Recorriendo algunas páginas web explícitas donde hombres y mujeres buscan encuentros sexuales –o simplemente se masturban viendo fotos colgadas por los usuarios- resulta impactante ver cuantos perfiles insisten en que las mamadas deben ser “hasta el final” y el sexo exclusivamente “a pelo”.
Al hablar de sexo con distintas parejas, a poco que indagues descubrirás cuán frecuente es oír que “no se cuidan”, o que “ella sí que se cuida, toma la píldora”.
Hablemos del sida porque el riesgo de contraer esta enfermedad no ha desaparecido de tu mundo y sin embargo algunas prácticas de riesgo están empezando a generalizarse.
Sin caer en el latiguillo vulgar de que "lo que más gusta más riesgo conlleva", tan vez valdría la pena utilizar este día para meditar cómo estamos manejando el riesgo y el placer.
Muchas mujeres y hombres encuentran en el sexo oral -y más exactamente en la ingesta de semen- un placer indiscutible aunque, a la hora del orgasmo, haya otras alternativas menos riesgosas.
Evitando caer en la crítica y manteniendo el máximo respeto hacia las preferencias de cada uno, innegablemente el que una noche loca tenga como precio enfermarte de sida es una estupidez. Sobre todo porque hay alternativas a follar/coger “a pelo” y haciendo uso de una de ellas podrías evitar el contagio.
El sida sigue siendo una enfermedad que acaba con la vida de miles de personas. Sus víctimas no se reducen al área del África subsahariana.
Aún bajo tratamiento, el sida puede originar procesos tumorales, infecciones crónicas y otras enfermedades mortales.
Tal vez las alternativas a prácticas de riesgo –como el sexo oral con eyaculación, sexo anal sin condón o sexo vaginal sin condón- no te den igual placer, pero todo es ponerse. Al fin y al cabo empecinarse en que una relación sexual debe estar exenta de condones para ser placentera es autodestructivo, además de poco creativo. Entre tu y yo, para disfrutar de mil noches locas, lo único que no puede faltar es un condón de por medio.
A la opción de mamarla hasta el final, se imponen los “faciales”, y las corridas en el/los pechos, etc.
La trillada frase de “venga, mámamela hasta el final” es jurásica. Valía para la generación de los abuelos, pero las cosas han cambiado. La nueva condición sine qua non es que así como no es posible que un pene flácido efectúe una penetración, tampoco la efectuará si no está envuelto en látex. Así de claro. La tienes dura y envuelta o no la pones.
La pareja es una unidad imperfecta –que duda cabe- entre dos seres igualmente imperfectos.
¿Y que garantía tienes tú de ser la única persona en el mundo con la que está follando tu pareja? No es cuestión de desconfianza, sino que hay que evitar pecar de ingenua/o.
Aún queriendo y respetando a nuestra pareja, conviene admitir que no sería imposible que uno de los dos tenga eventualmente una aventurilla, o una "cana al aire".
El problema es que no todos los que cometen una infidelidad sin haber utilizado un condón tienen el valor para confesarlo. Y las consecuencias pueden suponer la infección de HIV de la otra parte.
La confianza no está reñida con el cuidado. Y amar es cuidarse y cuidar al otro. Por eso es necesario utilizar un condón en cada relación sexual con penetración que mantengas con tu pareja. Así se diferencian los períodos en los que buscabais un hijo de los que no. La píldora no te protege ni del sida ni de ninguna de las enfermedades de transmisión sexual -gonorrea, sífilis, clamidia, herpes genital, hepatitis, condilomas, etc., etc., etc.- y a comparación de la píldora anticonceptiva, el condón resulta un anticonceptivo eficaz y de reducidísimos efectos secundarios. Pruébalo.

02/12/2007 00:08. Por: Anónimo.

31/08/2007

¡Viva el porno!

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Y el unísono grito dice: "¡Viva!" Aunque a sus detractores les cueste creerlo, la pornografía ha cambiado y marcado el ritmo de la sexualidad. Desde el paleolítico, la Humanidad ha representado los actos sexuales, y aunque griegos y romanos no conocieran este término lleno de desdén -“porne”, palabra procedente del griego significa “postituta”- sus representaciones pornográficas han superado siglos de censura hasta llegar a nuestras manos.
La pornografía es tan inherente a la humanidad como el sexo mismo, y es igual de saludable. Hay muchas razones por las cuales los seres humanos podemos sentirnos orgullosos de crearla y recrearla, y algunas otras por las cuales nuestra sociedad ha decidido condenarla al ámbito privado. Es, sin lugar a dudas, un espejo de la compleja sexualidad humana.
Así vemos que, a la hora de valorar los aspectos más negativos del género, podemos destacar en un primer lugar que el porno actual es una industria. Y como toda industria que se sirva de seres humanos, siempre existe el riesgo de explotación de sus trabajadores. En el caso del porno, esta explotación parece ser más seria, porque esta fuertemente vinculada a nuestros valores morales y éticos.
Muchos obreros que pertenecen a otras industrias pueden sentirse igualmente infravalorados y explotados, denigrados a la condición de objetos. Pero que el elemento de trabajo de actor porno sea el cuerpo para su uso sexual, ha acabado por representar una gran diferencia, al punto que muchos países prohíben y encarcelan a quienes consuman o produzcan porno.
La razón de esta persecución es que seguimos vinculando -para bien o para mal- la sexualidad con la emotividad, la privacidad y la reproducción. Es por eso que los estudios que condenan la pornografía se enfocan en estos tres elementos para realizar sus estudios.
La industria del porno produce grandísimos beneficios e Internet ha resultado ser el gran canal que permitió la difusión y el consumo anónimo del porno. Aún a riesgo de que esta “democratización del sexo” produzca una banalización del acto sexual, el consumo de pornografía resulta positivo en varios aspectos.
Primeramente, el porno –entendiendo al género en su amplitud desde el erotismo de las series de TV hasta el hardcore- es absolutamente didáctico. El cuerpo deja de ser ese gran secreto por lo que la vagina, los testículos o el pene, la estructura y función de los órganos sexuales deja de ser un misterio a resolver en la primera noche de casados para tener formas reconocibles y recuperar así el lugar que durante décadas ha abandonado: su naturalidad y normalidad.
El porno también es el universo en el que todo se puede, la fantasía se encarna y cobra vida
, lo cual ha incitado a hombres y mujeres abandonar la posición del misionero para atreverse a hacer aquella otra postura que resulta tan atractiva a la vista y el tacto.
El porno gay, sin ir más lejos, ha ayudado a incontables hombres y mujeres a darle rienda suelta a su propio impulso sexual de una forma placentera, transformando el condenado sexo anal en una experiencia maravillosa.
Lo bueno del género es precisamente su enorme producción. Muchos se quejan de que en el porno sólo se ven penes enormes, bíceps de hierro y pechos de silicona pero hay porno para todos los gustos, y aún en esto, la industria permite ver el ideal de mujer y de hombre que despierta el deseo de miles de consumidores. Quienes prefieran algo más que ver a Ken y Barbie en acción, sólo tienen que seguir buscando.
Aún así, hay que admitir que la pornografía no ha calado en ambos géneros por igual. Los científicos explican esto alegando que la sexualidad femenina explota aspectos más verbales que visuales, mientras que a los hombres el sexo les entra por los ojos. Y el porno actual es, generalmente, todo ojos. La inmensa mayoría de films tienen unos diálogos absurdos y los actores no son precisamente buenos intérpretes. Esta carencia de buen oído ha ido en detrimento de las consumidoras, aunque más de una vecina admite en privado que aprendió a gemir -y a fingir orgasmos- gracias al porno. Por fortuna, actualmente la industria está explotando un porno “para ellas” y muchos directores están explorando un nuevo porno de trama y actores, pero eso no es “buen porno”.
La buena pornografía, a mi humilde entender, tiene una premisa básica: es un acto sexual consentido entre adultos. Claro que es difícil saber la edad de los actores y la naturaleza del sexo, pero mi sentido común me fuerza a condenar de los videos donde aparezcan menores, impúberes, ex-novias o animales.
El límite del porno lo pone un clic y el autocontrol es cosa de adultos, tanto como el sexo.
Una última bondad del género que resultará cuantitativamente asombrosa: las películas y fotos porno, además de su función didáctica y representativa, pueden ahorrar desgracias a sus consumidores. Esto es así porque mucha gente prefiere, esta noche de viernes, masturbarse haciendo uso de una buena película porno en lugar de buscar una relación sexual para satisfacer cada impulso sexual. Lógicamente el Vaticano no contempla este hecho, pero el porno mil veces más accesible que el cuerpo de otro para miles de mortales. Y, a dios gracias, siempre acaba en el preciso momento en el que lo haces tu.

31/08/2007 22:04. Por: soneyra.

17/08/2006

Las Voces de los Escondidos

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A la memoria de Federico García Lorca, me han dicho que hace setenta años te pegaron cuatro tiros en las nalgas “por maricón”.

Tarde de domingo. Celebrando un día de cielos despejados, tal vez decidas bajar a la calle. De paseo por un parque cercano puedes ver alguna parejita besándose bajo la cálida luz del sol. No te asombres si sólo encuentras una única opción -hombre/mujer-, ni creas por ello que no hay parejas del mismo sexo comiéndose la boca en ese mismo instante. Haberlas, las hay; puertas adentro y cerrojo puesto. Si ésta es una realidad que has descubierto muy a tu pesar, entonces sabrás que por más que haya habido algunos avances legislativos en este tema, las cosas en la calle no han cambiado tanto: no todos gozamos de las mismas libertades al mismo precio.

Tu vecino, tu hija, tu sobrino o tú misma, oímos de la existencia de personas que viven una atracción homosexual porque ya no es algo inaudito para nadie. Sin embargo, es posible que nunca nos hayamos planteado cómo se vive la homosexualidad ni lo que significa pertenecer a una minoría tan desprestigiada.
El grado de condena social depende, como es lógico, del entorno en el que se viva. Sin embargo, muchos de los padres que quieren que sus hijos sean reconocidos profesionales, difícilmente también deseen que sean homosexuales reconocidos. Ante esta situación, hombres y mujeres que sienten atracción hacia algunas personas de su mismo sexo pueden querer mantener una vida sexual plena sin pagar un precio tan alto por ello. Al final, si hablamos de amor, nadie entiende que querer vaya aparejado a consecuencias tan negativas para su vida cotidiana. Así se explica que existan individuos que tienen una doble vida, que dicen valorar la discreción, que intentan “que no se sepa” y “que no se note”.
Claro que cada uno de ellos dirá con una mirada que esta explicación resulta pobre, no es tan simple. Entonces, empecemos por el armario.
Acerca la silla a la pantalla y escucha por un momento las voces silenciadas de aquellos hombres y mujeres para quienes su identidad sexual es su mayor secreto. Tienen algo que contar, queda tanto por comprender…

“¿Qué es estar en el armario? ¿Por qué se llega a esta situación?”
Generalmente se dice que está “en el armario” o “en el closet” aquel individuo que, de forma permanente o transitoria, esconde y niega su condición de homosexual. En la práctica, una persona “en el armario” se esforzará por ocultar todos los elementos que considere “reconocibles” de su homosexualidad y negará internamente toda o parte de la implicación emocional y/o sexual que mantiene con individuos de su mismo sexo. La situación personal de quienes se hallan “en el armario” es, entonces, de extremo conflicto.
A lo largo de este artículo analizaremos elementos determinantes de esta situación pero, sólo a manera de resumen, vale la pena aclarar que quienes niegan y esconden su orientación sexual y emocional han interiorizado un mensaje homófobo externo –es decir, de condena y rechazo hacia la homosexualidad- proveniente del entorno social y/o familiar del individuo.
Esta situación conflictiva también atañe a hombres y mujeres bisexuales, por lo que resulta absurdo efectuar diferenciaciones. Un bisexual “en el armario” encontrará su atracción homosexual tan inadmisible como lo sería para un gay en idéntica situación.

“¿Es posible saber quién es homosexual?”
No, no es posible saber cuál es la orientación sexual de un individuo. Sólo puedes reconocer elementos que consideres propios de los homosexuales.
Algunas personas y grupos sociales mantienen la creencia que la mayoría de los homosexuales exhiben ciertas conductas y formas que permiten “descubrir” su identidad sexual, aún cuando no la admitan abiertamente. Si te adhieres a esta visión de la sexualidad humana, puede resultarte difícil reconocer que estos parámetros no son más que estereotipos y prejuicios y, como tales, no tienen porqué responder a una realidad.
En el origen del conflicto nos encontramos, entonces, con la excesiva trascendencia que le solemos dar a las identidades sexuales y la visión que tenemos de la orientación sexual como una condena inamovible. Ambas concepciones propician la “caza de brujas” a la que se somete a los gays, lesbianas y bisexuales.

“¿Cuál es la diferencia entre estar en el armario y no estar seguro de ser gay?”
Estar “en el armario” es una forma figurativa de decir que vives un serio conflicto interno. Este conflicto es una batalla entre “lo que eres” y “lo que debes ser”, por lo que la avalancha de mensajes contradictorios, negaciones y culpas puede agravar la crisis de identidad, dañando la concepción que tengas de ti mismo y de los demás. Tener dudas sobre tu sexualidad es algo completamente diferente.
Si no estás seguro de ser gay, tómatelo con calma. Escucha a tus sentimientos, deseos, impulsos y fantasías, sólo ellos pueden decirte qué y quién eres.
La mala noticia es que, así como no eliges ser moreno, la orientación sexual tampoco se elige. La buena es que las cosas no son siempre blanco o negro, hay una extensa gama de grises entre un impulso y dos sexos.

“¿Por qué el lesbianismo es invisible?”
El lesbianismo sólo es invisible para una sociedad que es ciega. Naturalmente, la orientación sexual –por definición sólo puedes ser hetero, homo o bisexual- forma parte de la identidad de un individuo. Como muchos aspectos personales, la orientación sexual también puede pasar desapercibida.
Una mujer que pretenda llevar una vida independiente de una figura masculina lamentablemente se topará demasiadas veces con las armas activas del machismo y la misoginia. Si, además, es homosexual, también puede ser víctima de la homofobia.
Muchas lesbianas occidentales se encuentran en una situación similar a los gays que viven en países donde la homosexualidad está condenada por ley: por más que resuelven el conflicto interno que supone estar “en el armario”, deciden esconder su identidad sexual dada la extrema hostilidad que encuentran en el entorno. No cabe ninguna duda de que cuando expresar la orientación sexual atenta contra la supervivencia, muchos homosexuales eligen vivir. Por eso, en el mundo, parece que hubiera muy pocas lesbianas…

“Hay muchos homosexuales que son así por el placer de hacer lo que está prohibido.”
No, el deseo de transgredir no es un elemento determinante de la homosexualidad. Un entendimiento pobre de la sexualidad humana puede llevarte a considerar la homosexualidad como un vicio, una enfermedad o un acto de rebeldía. Para colmo, el término “orientación sexual” no resulta lo suficientemente claro como para disipar la confusión reinante.
La “orientación homosexual” es una inclinación natural que no se elige pero, si eres lo suficientemente violento/a, puedes reprimirte y hasta mantener contactos sexuales únicamente con personas del sexo contrario. No por ello serás capaz de desarrollar una relación íntegra con dicho sexo.
La dificultad no se encuentra tanto en consumar un acto sexual -esa es otra visión muy limitada de la sexualidad-, sino en sentir amor, deseo y pasión por otra persona.
Muchos homosexuales que están “en el armario”, si pudiesen elegir, sin lugar a dudas preferirían ser heterosexuales. La mayoría ven su homosexualidad como un estigma y, a menudo, sus placeres se ven empañados por la culpa.
Por todo esto, no es lógico afirmar que una hija de padres de ojos color canela nació con los ojos verdes para llevar la contraria.

“Si me da vergüenza mirar a otro hombre es imposible que alguna vez vaya a estar en pareja con un tío.”
Considerarse incapaz de estar en pareja no guarda ninguna relación con la orientación sexual, pero muy poca gente que está “en el armario” puede imaginarse felizmente casada con alguien de su mismo sexo.
La vergüenza de ser gay es un sentimiento de culpa que tiene su raíz en todas las veces que has oído que ser homosexual es vergonzoso. Es probable que, aún si “sales del armario”, el sentimiento de vergüenza perdure. Los homosexuales somos una escasa minoría en un mundo poblado por heterosexuales.
Exceptuando a la clase más adinerada, todas las minorías encuentran difícil su aceptación, deben velar activamente por sus derechos y pueden sentirse incómodas e inferiores en situaciones cotidianas, por ello merecen ser mimadas por la legislación. Puede que esto no suene muy alentador, pero te permitirá comprender ciertas reivindicaciones del movimiento gay.

“Ser gay no es ninguna bendición, parece que me exigieran que sufra con orgullo.”
Muchos hombres y mujeres “en el armario” se sienten presionados a causa de su “indecisión” y pueden desesperarse al “no saber qué es lo que se espera de ellos.” La sensación de ser víctima es recurrente, si la educación que han recibido atenta contra su orientación sexual y ellos/as, en su afán de seguir las pautas sociales, acabaron “en el armario”, ¿de qué se los culpa?
Absolutamente de nada. Abandonemos las exigencias proselitistas, nadie que esté “en el armario” debe salir. Puedes decidir vivir el resto de tu vida en ese estado o sencillamente no conseguir resolver el conflicto. Tan sólo procura buscar ayuda profesional si lo consideras oportuno y no reproduzcas esa situación de dolor y confusión en la vida de otras personas.

“Cuando estoy buscando sexo siempre tengo miedo de encontrarme con algún heterosexual conocido.”
Es frecuente que, quienes están “en el armario”, tengan fuertes sensaciones de miedo y/o pánico ocasionadas por el alto nivel de ansiedad al que están expuestos. La situación se asemeja a vivir en un castillo de naipes, todo debe cuadrar perfectamente –cada mentira, cada secreto- y aún así, el equilibrio es inalcanzable, siempre puedes acabar siendo “descubierto/a”.
Todo ello altera gravemente cómo percibes las situaciones, comportamientos y personas que te rodean. Y ese miedo acaba siendo un componente decisivo que ha impulsado a muchos homosexuales a acabar con esa situación y “salir del armario”.

“Yo no lo digo. Defiendo la opción de llevar una vida privada.”
Existe una diferencia entre llevar una vida privada y tener una vida oculta. Muchos individuos que ocultan su vida sexual y amorosa justifican esta actitud abogando por su derecho a la privacidad, lo cual es totalmente respetable. Sin embargo, entre el silencio y la indiscreción existen más posturas a considerar. Puede ser saludable compartir tus cosas con algunas personas cercanas que te inspiren confianza. De este modo, refuerzas el sentimiento de amistad a la vez que descubres que mucho de lo que te sucede, piensas y sientes, también le ocurre a los demás.

“Estoy casada y tengo tres hijas. Ahora vivo una relación con una mujer. Para mí, salir del armario significaría perderlo todo.”
A lo largo de nuestras vidas vamos adquiriendo compromisos que nos resultan poco menos que irrenunciables. Muchos bi y homosexuales encuentran que su sexualidad es incompatible con la vida que ellos pretenden llevar, al menos de cara al mundo externo.
Ser madre bisexual no sería, en definitiva, un conflicto. El dilema es si ser fiel a una misma y reestructurar todo lo conocido o ser respetuosa con lo existente y mantener el status quo. En esa encrucijada, el miedo de decepcionar o lastimar a quienes te rodean puede paralizarte.
Muchos padres que “salen del armario” comentan que no se pierde tanto como se teme pero que se gana menos de lo que se espera.
Evidentemente no hay fórmulas ganadoras, sólo que, a veces, la necesidad de vivir sin miedo es más fuerte que el miedo mismo.

“Salgo del armario ¿A quién contárselo y a quién no?”
Gays y lesbianas jóvenes se enfrentan al famoso “Mamá, Papá, soy gay” sin antes comprender cuestiones tan básicas cómo con quién compartir esa información.
Si en tu hogar o entorno nunca ha existido una comunicación fluida sobre temas personales como percepciones, sentimientos, dudas y creencias, no es conveniente romper años de silencio comentando tu sexualidad.
A la hora de “salir del armario”, y por más que te resulte curioso,una receta útil es esperar siempre la peor reacción. De este modo, un rechazo no traerá aparejado el componente sorpresa que tendrá la aceptación.
Igual de probable es que, al comentar tu homo o bisexualidad, seas testigo de una cadena de reacciones –asombro, desprecio, negación y réplica- que requerirán tu comprensión y paciencia. Ten en cuenta que, hoy en día, muchas personas son tolerantes hacia la homosexualidad y eso significa que, en la práctica, la aceptarán siempre y cuando nadie de su entorno más próximo sea gay o lesbiana.
Resulta muy duro aceptar que quienes queremos puedan tener una visión totalmente falsa de lo que somos y uno no puede explicarse eternamente, pero ésta es una lección que no sólo aprenden los homosexuales que “salen del armario”.

“Hemos aceptado que es homosexual, pero, ¿por qué tiene que hacer alarde de ello?”
Algunas personas que “salen del armario” suelen ser justamente acusadas de alardear o mantener una postura agresiva sobre su sexualidad. Esta forma de intransigencia y violencia por parte de los gays, guarda mucha relación con la represión a la que estuvieron sujetos.
Pero ¿por qué resulta molesto? Un hijo que exterioriza su interés por las mujeres -colgando fotos en su habitación, mencionando lo atractiva que le resulta una mujer o echándose una novia- no nos genera el rechazo que nos causa una hija haciendo lo mismo.
En definitiva, el conflicto no se encuentra en el gay o la lesbiana que exterioriza su condición, sino en nosotros mismos: padres heterosexuales que durante años recibimos la premisa de que un homosexual debe esconder sus preferencias, opiniones y fantasías.
¿De qué nos avergonzamos? Un hijo/a homosexual necesita, además de nuestro apoyo, que le enseñemos a estar orgulloso/a de ser gay, de ser quién es, porque fuera, en la calle, puede sufrir la discriminación y la condena social, y la única arma que tendrá para combatirla es saber que en casa viven su homosexualidad con orgullo.

“Soy gay y mantengo una relación con un hombre que está en el armario. Últimamente él sólo me busca para tener sexo y luego desaparece.”
La respuesta a esta situación es simple y contundente: nunca estés en pareja con alguien que “está en el armario”. De hacerlo, descubrirás que así como él/ella es víctima, también es victimario y es tan reprimido como represor, dado que reproduce sistemáticamente las actitudes homofóbicas que lo constriñen.
No querrá demostrarte su cariño en lugares públicos –ni besos, ni caricias, ni siquiera tomarte de las manos-, no aceptará llamadas “fuera de hora” ni visitas “inesperadas”. En definitiva, no está preparado para estar en pareja.
Puede que hayas dado con un caso muy excepcional, pero existe una regla de oro, si tu pareja está “en el armario”, los conflictos que tiene por resolver sólo aportarán inestabilidad a la pareja, así que olvídate de todas tus intenciones de ayudarlo: una pareja no se consolida cuando tú eres considerado parte del problema.
Aún así, si ves que no puedes abrirte de la relación, entonces es posible que tu también tengas problemas que resolver y necesites ayuda.

Texto: Juan Manuel Soneyra®, Fotografía: Robert Wojno. MMVI.

17/08/2006 09:45. Por: soneyra.

07/07/2006

Las confesiones de la noche gay

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No importa tu género ni tu orientación sexual, podrás hacer tuya nuestras voces si conoces la noche y el ambiente. Tampoco te fijes si eres gay, lesbiana o bisexual, hoy simplificaremos pacíficamente toda la variedad en un único grupo.
Es noche abierta y abandonas la comodidad de tu casa para relacionarte con otra gente, qué pasa cuando se acaba la hora del sexo ¿también eres homosexual fuera de la cama?
Al menos teóricamente, los gays han creado espacios exclusivos que facilitan el encuentro entre iguales. Esto sucede sobre todo en las grandes ciudades de Occidente, en las cuales los gays, a pesar de ser una minoría social, han podido superar el dictamen de la norma y consolidarse como grupo.
Hablamos de los chats, discos, bares, saunas, cines, zonas de ligue y encuentro que forman el ambiente gay.
Ahora bien, a medida que han avanzado las décadas, el ambiente parece ser un invento que ha dejado insatisfechos a muchos homosexuales, hasta el punto que para algunos, el orgullo gay, pasa por no pisar ninguno de los espacios mencionados.
En soneyra.blogia.com hemos salido a la calle para analizar el ambiente gay a través de la mirada crítica de quienes más lo conocen, los propios homosexuales...

“Lo peor del ambiente es lo promiscuos que llegan a ser los gays.”
La homosexualidad masculina carga con el pesado estigma de la promiscuidad desde que tenemos uso de razón, así que intentemos comprender esta situación.
Generalmente, cuando un hombre heterosexual mantiene varias relaciones sexuales simultáneas, se lo considera un mujeriego. La palabra guarda connotaciones positivas, de hombre galante y seductor. Sin embargo, cuando una mujer mantiene más de un romance, se la suele considerar una prostituta. Si repasamos la terminología existente, no encontraremos un término como “hombreriego”, lo más cercano es devora hombres...
Con esto ilustramos el hecho de que, por pautas culturales e incluso biológicas, las mujeres tienden a ser mucho más selectivas a la hora de concretar sus encuentros sexuales, al menos mucho más selectivas que el común de los hombres.
Entonces, si la homosexualidad masculina incluye dos componentes que, generalmente, son muy activos sexualmente, esta situación potencia una mayor cantidad de encuentros sexuales.
Aún sabiendo esto, muchos homosexuales han interiorizado el mensaje culpabilizador que condena el desenfreno y, siguiendo pautas culturales, también reprimen sus expresiones sexuales. Aprender a controlar los impulsos sexuales puede llevar toda una vida, pero vale la pena reconocer que la naturaleza de los hombres no se manifiesta comparativamente de forma distinta entre heterosexuales y homosexuales, ambos suelen buscar sexo.

“El ambiente gay no es para todos, si no eres musculoso, guapo o llevas Armani, pareciera que estás fuera de lugar.”
Cada vez es más frecuente ver que el culto al cuerpo ha ido ganando adeptos en comparación con otros valores como la sensibilidad o la generosidad. Esta sobrevaloración del aspecto físico es una tendencia cultural que invade espacios publicitarios, medios de comunicación y, por supuesto, bares y discotecas.
Las complicaciones no terminan aquí, además de tu cuerpo, en una disco la indumentaria que uses refleja tu status económico, por lo que es probable que si no cumples con las expectativas, te sientas fuera de lugar, blanco de miradas o sencillamente no competitivo.
La mayoría de las discos y bares son, entonces, lugares donde lo que más importa es la apariencia. Esto no es exclusivo del ambiente gay, basta ver la cantidad de mujeres que bailan solas o entre amigas en las discos heterosexuales porque no responden al canon de belleza imperante.
Afortunadamente, si la oferta es amplia, también existirán otros sitios más “alternativos” a los que puedas acudir, donde primen otros valores como la extravagancia o el culto a la personalidad. No encontrarás un lugar donde no esté pautado cómo debes comportarte, vestirte o que aspecto debes tener. Así que una fórmula útil de contrarrestar esta presión es ser consciente de que tu no sales para complacer la mirada de todos, del mismo modo como no todo lo que ves, te complace.

“En el ambiente gay crear una amistad con gente de tu mismo sexo es imposible, allí o follas o nada.”
Si eres gay y estás en el ambiente te encontrarás frecuentemente con que las personas de tu mismo género sólo buscan tener una relación de pareja -o sexual- contigo. Fuera del ambiente, la misma situación se repite con el sexo contrario.
Las posibilidades de entablar nuevas amistades son aún menores cuando los hombres gays guardan suspicacias hacia las lesbianas y hacia otros hombres heterosexuales.
Esto en la práctica significa que cuando recurras al ambiente en busca de amistad, te encontrarás con que muchas personas buscan “amistad y algo más”, mezclando el deseo de no estar solos con la atracción y la búsqueda de placer sexual.
Este tipo de situaciones pueden generarte una gran frustración dado que te exponen a una larga sucesión de intentos, ensayos y errores.
Para ahorrarte inconvenientes, aprende a interpretar los signos del desencuentro: cuando un/una nuevo/a amigo/a potencial te pregunte o comente tus atributos sexuales o físicos, la cosa no empieza demasiado bien. No por nada encontrar sexo en la noche es infinitamente más frecuente que encontrar un verdadero amigo/a.

“Me horroriza el trato que tiene la gente de los chats. Hay una violencia verbal injustificada, parece una guerra por ver quien es más puta.”
Los chats son espacios de comunicación virtuales, aunque las búsquedas de sexo y las frecuentes peleas y agresiones que los invaden te hagan pensar lo contrario. A la hora de chatear es importante mantener el tipo y saber qué estás buscando.
Si sólo te relacionas con el ambiente gay cuando buscas sexo, es normal que percibas que en el chat sólo hay sexópatas, para oír algo distinto prueba entrar en un salón de chat a conocer a alguien en una tarde tranquila.
También se da que hay quien utiliza el chat para exteriorizar de forma anónima -y algo cobarde- toda su furia y su impotencia interna. Son los menos, pero hacen mucho ruido. No esperes tener una conversación agradable con ellos si te enredas en absurdas discusiones. Aunque te sobre el tiempo, recuerda que mantener una larga discusión acalorada por Internet con un desconocido es una solemne tontería.
Si cuidas las maneras y mantienes una conversación amena, las cosas pueden ir muy bien en los salones de chat, es cuestión de proponérselo, ¡siempre queda gente agradable que conocer!

“Vivo obsesionado con el SIDA, y sufro pensando que me he infectado independientemente de todos los análisis que me he hecho.”
Así como, a veces, puedes perder todo control saludable de tu vida siguiendo tus impulsos sexuales y asumiendo comportamientos de alto riesgo de infección de enfermedades de transmisión sexual, también puede que padezcas las consecuencias inesperadas al mantener cualquier tipo de sexo, y no necesariamente me refiero al SIDA.
Muchos hombres que se consideran totalmente liberales, expresan toda la culpa que les ocasiona su vida sexual, manteniendo la firme creencia de que están infectados.
El virus del HIV no es un castigo divino, ni siquiera es una forma de vida consciente. No elegirá a que organismo atacar, sino que infectará con igual virulencia a células de personas buenas, degeneradas, castas o perversas.
Las precauciones que tomes a la hora de tener relaciones sexuales no te protegerán de la culpa que éstas relaciones te generen.
Recuerda que el test de anticuerpos HIV no es una carta de perdón divino, y no esperes tres meses para comprender que lo que a ti te quita el sueño no es únicamente el SIDA.

“En las saunas he tenido sexo de todo tipo con un hombre que ni siquiera sé cómo se llama, así y todo me he quedado enganchado y lo busco por todas partes.”
Primero, vale la pena recordar que las obsesiones no guardan relación alguna con tu orientación sexual. Una vez hecha esta advertencia, algunas veces puede suceder es que tus necesidades afectivas se encuentren, por diversas razones, insatisfechas. Entonces lo que buscas en los contactos sexuales anónimos es afecto, no meramente sexo. La diferencia es crucial, porque, de ser así, estás buscando afecto en el lugar equivocado.
Si el sexo anónimo te expone emocionalmente a desarrollar una obsesión, intenta comprender que la persona que anhelas es un desconocido que nada tiene que ver con tus fantasías y necesidades. No creas que, porque esa persona te haya dado placer, está en condiciones de compartir más que una cama contigo, utiliza más la lógica y el realismo que tu emotividad y tus fantasías.
Pero si ves que esto no es nuevo para ti, que pasan las semanas y aún siguen en el ensueño –o lo cambias por otro enamoramiento súbito- entonces busca ayuda en la consulta a un buen terapeuta, es posible que la necesites.

"Estoy furioso con todo el mariconerío que hay. ¿Por qué tengo que aguantar a las reinonas que me hablan en femenino o a esos viejos verdes que babean por una polla? Yo no soy así, ni encajo ni quiero encajar."
¡Nadie tiene que encajar en el ambiente gay! Y para quienes se alejen del ambiente gay en un impulso de vivir una vida más sana, mis mejores deseos. Sólo una advertencia, esa actitud “reformista” no es nueva.
Muchos de los que quieren “alejarse de esta mierda”, cuando les preguntas ¿Cuál es la mierda?, descubres que ni en la isla más desolada estarán suficientemente lejos. Esto no significa que intentar mejorar tu vida lejos del ambiente sea un error.
Ahora bien, la homosexualidad durante la vejez no es tan terrible como creías a los veinte. Sobre todo si siempre has defendido otros valores además de la belleza física.
Así, un hombre anciano sabe no es un Adonis pero gracias a un buen autoconcepto, cree que sigue teniendo muchas cualidades maravillosas que compartir.
Aquellos hombres mayores que siguen “en la carrera” en busca de sexo no son una mayoría. Por ahí dicen que no hay viejos verdes, sino jóvenes babosos que se hacen viejos...
Y acerca de las reinas, bueno, la homosexualidad y el travestismo son cosas separadas. Si a lo que te refieres es a los hombres afeminados, recuerda que cuando le exiges a un gay que sea masculino y que no se note o cuando sólo respetas a los homosexuales discretos y sin pluma, haces que la vida de algunos sea más difícil, triste y solitaria.
Considerando todo esto, tal vez te venga bien un período lejos del ambiente, en el que puedas reflexionar un poco.

“Sé que soy gay, pero siento como si tuviera una doble vida, nadie sabe lo que hago en los parques ni en las saunas, y la verdad es que tengo problemas para encajar una cosa y la otra.”
Una forma de desequilibrio mental surge cuando te divides en distintas personas. En el ambiente hay muchos “Juanes”, “Jorges” y “Carlos” que de día se llaman David, Sergio y Alberto. La situación puede llegar a ser tan seria que hay mujeres y hombres que acaban creyendo ser el personaje que han inventado.
Esto sucede cuando tu homosexualidad es un gran secreto. Y los grandes secretos se custodian con grandes mentiras.
Puede ser difícil decirle a tus amigos que anoche has llevado a tu casa a un desconocido, pero todo el mundo tiene el derecho de elegir con quien compartir su tiempo, y si tu finges, le arrebatas ese derecho a los otros.
Además, tu vida será mucho menos conflictiva si eres una sola persona, aunque tuvieras que enfrentar un alto precio por ello. Nadie tiene una doble vida, las mismas carnes que entran al trabajo son las que se desnudan en los parques y playas. Es así, y si así lo haces, debes conciliarlo. O llevas una sola vida que satisfaga todas tus férreas expectativas de lo que “debes ser” o admites tus preferencias, gustos, fallos y limitaciones y aprendes a negociar pacíficamente con ellas.

“Mi mayor garantía a la hora de elegir mi pareja fue que él estaba fuera del ambiente”.
Lamentablemente todos los ambientes sociales ejercen una presión sobre el individuo y lo inducen a comportarse de una manera determinada. Los gays reproducen las mismas condenas que los heterosexuales, por lo que es frecuente oír a los homosexuales desprestigiar a aquello que sea explícitamente gay.
Aún así, es una ingenuidad creer que una persona sólo por no pertenecer al ambiente gay es una “hoja en blanco” que no se encuentra “intoxicado/a”.
Cuando analizamos las acusaciones que recaen sobre los homosexuales del ambiente -que son sexópatas, huecos, falsos o superficiales- en realidad estamos responsabilizando a los homosexuales del ambiente de los males del mundo y usándolos como cabeza de turco.
¿Alguien puede sostener la creencia de que en los grupos de amigos heteros, la falsedad sea un mal desconocido? ¿De qué es lo que se contamina un individuo que transita por la noche y las discos gays? Muchos de los males por los que se condena al ambiente gay no son más restos fósiles de prejuicios ancestrales, otros, son producto de la desconfianza que genera la homosexualidad, pero ninguno es exclusivo del ambiente gay.

“Ya no sé cómo ni dónde conocer gente, me siento muy solo.”
Todos, aún los más fiesteros, en determinado momento podemos sentirnos vacíos y solos. Es totalmente normal. Si no te gusta la noche -o lo que la noche ofrece- es posible que escaseen las posibilidades. ¿Sabías que en medianas y grandes ciudades hay asociaciones gays que organizan distintas actividades? No todas tratan temas de sexualidad, algunas montan equipos de deporte, para hacer footing, tennis, etc. El deporte cohesiona a la gente en grupos heterogéneos donde es mucho más importante lo que hagas en la cancha que lo que te guste en la cama. Tal vez te alivie descubrir que no todo es sexo en el ambiente gay.

"No creo en las parejas gays porque nunca hay fidelidad. Los gays siempre están en el puterío".
Las malas experiencias que puedas vivir, tanto dentro como fuera del ambiente, pasan factura y puedes perder muchos sueños y expectativas en el camino. Nos pasa a todos. En definitiva, ni el ambiente ni el mundo es como a ti te gustaría que fueran, pero una desconfianza creciente hacia tus iguales puede dejarte muy solo y amargado.
Tal vez por eso, sería ideal salvar alguna fantasía que te permita creer en cosas tan obsoletas como el amor, la amistad y la compasión. Quizás, independientemente de tus experiencias, aún puedas comprender por qué es importante creer en la pareja y en sus valores tradicionales de cuidado, respeto y fidelidad.

¿Cual es el futuro del ambiente gay?
Mientras que algunos lo acusan de ser un invento ligado al consumismo, otros lo declaran en peligro de extinción por la intrusión de los heterosexuales. ¿Cuál es el futuro del ambiente gay?
Nadie lo sabe. El ambiente gay es un espacio exclusivo, pero no excluyente. Esto no es una declaración de principios, sino que en muchos países nórdicos ya no hay discos gays, sino mucha mezcolanza.
Tal vez la integración sea parte de la normalización que se inició con el primer barcito oscuro, pero eso puede tardar mucho en llegar a este lado del planeta.
Mientras tanto, es evidente que el ambiente deber regenerarse y ofrecer muchas más alternativas para que no sea tan denostado por algunos homosexuales. Eso únicamente significa que muchos homosexuales deberían ofrecer alternativas y no contentarse con ser críticos e intransigentes.
En definitiva ese nuevo bar gay está allí, si quieres ir, bien; y si no, también. Lo importante es que los espacios existan, luego cada uno puede darle el uso que más le apetezca.

Juan Manuel Soneyra® MMVI.

07/07/2006 18:10. Por: soneyra.

01/07/2006

Los secretos del Sexo Anal

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Noche cálida y húmeda de verano, buen momento para hablar de sexo. Hablamos de sexo anal, porque el ano, el recto y el colon son universales, todos nacemos con uno independientemente de nuestro género y nuestras características personales.
De niños, inclusive ya de bebés, nos enseñan que el ano es la puerta donde todo lo que sale es impuro y guarro. La zona que “no se toca” y que, más adelante, no se dejará tocar. Estas prohibiciones tempranas condenan cualquier tentativa de explorar y experimentar analmente. Pero el sexo anal receptivo ofrece múltiples beneficios: no existe riesgo de embarazo, te permite conocer mejor tu cuerpo y puede conducirte al orgasmo sin necesidad de otra estimulación; no por nada al eyacular el hombre tiene contracciones anales intensas.
Hablamos de sexo anal para aquellos que ya conocen el ABC del sexo, para los que se atreven con algo más que la postura del misionero; sabiendo que el sexo anal goza de una pésima publicidad -¡que te den por culo!- y una largo prontuario de condenas sociales. Así que es posible que esta temática no sea apta para cardíacos y, si todavía vas al instituto, recomendamos que leas esto en compañía de un adulto -que no esté interesado en meterte mano-. Para todo el resto, sólo un consejo: relájate y goza. Y si tienes más preguntas, dudas o inquietudes, déjanoslas oír.

El sexo anal es malo y pervertido, porque el ano es un orificio de salida.
No. En realidad el sexo anal, como el vaginal y el oral, es un contacto sexual intenso e íntimo que bien puede surgir entre dos personas que se respetan y aprecian. No es indigno, no es pervertido. Si lo haces con pasión y delicadeza, es otra forma de amar.
No existen “orificios de salida” en el cuerpo humano, sino funciones. Tu recto y tu anillo anal están preparados para ser penetrados, en tanto y cuanto tu compañera/o te eche una mano a la hora de dilatar y lubricar. Estarás lista/o para experimentarlo siempre que no sea próximo a tu hora de evacuar. Pero eso también te ocurre con tu vagina/pene, nadie iniciaría una relación sexual con la vagina reseca ni cuando tenga unas ganas irrefrenables de orinar.

El sexo anal es cosa de maricones.
No. Las prácticas sexuales no son exclusivas de nadie, ni se deben asociar a ningún grupo. Ni el sexo anal es para los homosexuales, ni los vibradores son para las zorras. El sexo es para los adultos que se atreven a interrelacionarse, el “cómo” lo elige cada pareja.

¿Por qué los homosexuales tienen sexo anal?
Por la misma razón por la que los heterosexuales pueden tener sexo vaginal. Porque un contacto sexual que incluye la penetración es más intenso y placentero.

¿Por qué es placentero tener sexo anal receptivo?
La zona ano-rectal tiene muchas terminaciones nerviosas, como sabrás es muy sensible y delicada, así como es un punto de masaje para las paredes vaginales, también es el camino que conduce a la próstata del varón. Exceptuando el glande y el prepucio, no hay zonas en el cuerpo del hombre que escondan tantas sensaciones placenteras como la próstata.

¿El sexo anal receptivo siempre duele?
No. Si el sexo anal receptivo te resulta doloroso, está “mal hecho” y tu cuerpo te está enviando una advertencia de que debes detenerte. El ano y el recto son partes muy delicadas, y como todo tu cuerpo, debes aprender a interpretar sus señales a la hora de compartirlo en una relación sexual.

¿Los hombres gays se pasan todo el día practicando sexo anal?
No. Los estudios calculan que aproximadamente un 80% de las relaciones homosexuales masculinas son orales o masturbatorias. O sea que la penetración anal se reserva para cuando puedes y quieres tenerla. Básicamente porque el sexo anal requiere, entre otras cosas, confianza y complicidad.

¿Qué requiere practicar el sexo anal?
Además de una buena higiene, necesitarás una buena cantidad de lubricante y un condón. Elige un lugar íntimo; un companero/a comunicativo, sin tabúes, que te inspire confianza; y sobre todo, el momento adecuado, lejos de la hora en la que vas a defecar y sin apuros para disfrutar el momento.

¿Qué tipo de lubricantes tengo que usar?
Elige lubricantes de base acuosa como el gel K-Y de Jhonson & Jhonson, que no sean mentolados ni aceitosos. Nunca uses cremas de mano ni productos que contengan alcohol. La vaselina y otro tipo de aceites pueden dañar el látex del condón y no querrás que se rompa.

¿Puedo lubricar a mi pareja con saliva?
Sí, ¡pero no únicamente con saliva! La saliva se seca rápidamente y, a menos que incluya mucosidades, no es un lubricante eficaz.

¿Y si se me rompe el condón? ¿Hay tipos de condones especiales para practicarlo?
Sí, existen condones extra-strong, muy resistentes como Safex Forte o Mates Ultra Safe. Si no los consigues, al menos no utilices condones super finos ni con texturas. Comprueba en el acto sexual que el condón no se deslice ni se rompa, puedes incluirlo como parte del juego sexual y tu compañera/o puede echarte una mano en ello. De romperse, comunícaselo y reemplázalo por otro nuevo.

¿Puedo pasar de una penetración anal a una vaginal u oral?
No es recomendable. Por lo general, aún cuando retires el condón, el sabor a látex puede resultar desagradable.
Si no utilizas condón nunca pases de una penetración anal a una vaginal u oral, ya que los gérmenes que viven en tu recto no deben penetrar ni en tu boca ni en tu vagina, so riesgo de padecer infecciones.

¡El sexo anal es muy sucio!
De ninguna manera, haciendo uso de unas pocas medidas, el sexo anal es limpio y placentero. Así como las mujeres suelen pasar al lavabo antes de tener sexo, todos los hombres deberían hacerlo. Una vez allí, la limpieza de rigor de los genitales ha de ir acompañada de una lavatina o pequeño enema. Los dos deberían limpiar su recto si van a explorarlo, para eso podrás usar una jeringa de gran capacidad o una pera de enema, cargarla con agua tibia y limpia, nunca más de medio litro, introducirla en el ano y, una vez expulsada, lavar cuidadosamente la zona.
No es tan difícil como parece y no será tan inusual una vez que lo hayas incorporado a tu vida. Además, si cuidas la esterilidad de los materiales que usas, ¡será muy beneficioso para tu cuerpo!

Nunca debes correrte adentro en el sexo anal sin preservativo.
Al igual que en el sexo vaginal, todo lo que entra, sale; y el semen no es nocivo para tu recto. El semen no engendra ni infecciones ni “bichos”, no es un líquido asqueroso ni le hará mal a tu colon, pero dado que teniendo sexo anal puedes infectarte de HIV y otras enfermedades de trasmisión sexual, siempre utiliza condón. El sexo anal practicado sin preservativo es una de las actividades de alto riesgo de trasmisión del HIV.

En el sexo anal el activo tiene menos riesgo que el receptivo de pillar HIV.
Sí, pero es una ruleta rusa. Si es tu pene el que se introduce en el recto de tu pareja sexual, recuerda que la uretra –el “tubo” por donde sale el pis- puede absorber el virus y la piel fina del glande puede padecer pequeñas heridas, muchas de ellas no visibles, por las que se filtre el virus. ¡En una penetración anal accedes a un paraíso de terminaciones nerviosas, venas y arterias!

¿Qué es ser pasivo y que es ser activo en el sexo?
Algunos hombres adquieren roles sexuales a la hora de practicar sexo anal, así como las mujeres pueden ser clitorianas o vaginales, los hombres prefieren penetrar -activos- o ser penetrados –pasivos-.
No está claro por qué existe esta diferencia. Más allá de los gustos y las preferencias, muchos hombres que se definen activos tienen miedo a experimentar sexo anal receptivo.
También hay personas versátiles, que no tienen un rol definido más allá de sus apetencias.

¿Los gays masculinos son activos y los femeninos son pasivos?
No, no es así. Muchos gays que practican sexo anal activo se sienten menos cuestionados y más “machos” que los receptivos. Eso sucede porque se trazan equívocos paralelismos entre las relaciones hombre-mujer y hombre-hombre; entonces el compañero pasivo actúa en el sexo “como una mujer”.
En realidad es absurdo cuestionar la masculinidad de los hombres por su rol sexual. Hay hombres muy afeminados que no son pasivos y que ni siquiera son homosexuales. Así, los gustos de los gays son independientes de su apariencia.

¿Cuál es la diferencia entre ser pasivo y tener sexo anal receptivo?
Si eres pasivo no querrás penetrar, sino ser penetrado. En cambio puedes tener una experiencia de sexo anal receptivo sin que eso signifique que eres pasivo, tal vez ni siquiera tienes un rol definido. Muchos individuos sexualmente activos permitirán excepciones en sus relaciones sexuales.

Hay gente que no puede tener sexo anal receptivo porque “está cerrada”.
Inicialmente, el ano siempre “está cerrado”, que esta situación cambie dependerá del estímulo, del deseo y de la situación en la que se encuentre el individuo.
Una dilatación anal es un paso inicial hacia una relación sexual placentera. El tiempo que necesites nunca será demasiado.

¿Qué es la dilatación anal?
Los músculos que forman el esfínter anal no cederán y abrirán tu ano siempre que quieras. Puede que tengas muchas ganas de experimentar, pero tu mente te juegue una mala pasada. Muchos hombres conocen esa situación porque no siempre que quieren consiguen tener una erección.
Así funciona el cuerpo, que tu ano esté listo para que le introduzcas un dedo –o algo aún más grande- puede llevarte varios minutos, no lo busques intentándolo, sino deseándolo. No olvides que el motor del sexo es tu mente.

¿Hay que usar guantes para dilatar?
Sería ideal hacerlo, pero si te parece demasiado, lávate las manos con jabón y cuida que tus uñas estén muy cortas, luego procura embadurnar tus dedos con una cantidad generosa de lubricante. Lo dicho anteriormente es muy importante, unas uñas largas dañarán la mucosa anal y provocarán heridas en el colon. ¡Nada de uñas largas por allí dentro!

¿Es mejor depilarse la zona alrededor del ano para ser receptivo?
Algunas personas pueden sufrir tirones por tener alrededor del ano un vello muy espeso y largo, nada que el una buena cantidad de lubricante no pueda solucionar. Si te parece conveniente, recórtalo un poco.

¿Si me gusta que me follen, me gustará el fisting?
No necesariamente. El fisting, que te introduzcan un puño por el orificio anal, es una actividad completamente diferente a la cúpula anal.
Muchas mujeres disfrutan al ser penetradas vaginalmente incluso con consoladores, pero no accederán a que les introduzcas un puño, resistencia totalmente comprensible.

¿Si tengo mucho sexo anal, de mayor usaré pañales?
No, más bien lo contrario. Al ser penetrada/o ejercitarás el músculo elevador del ano, vigorizándolo. Aquello te permitirá que, de mayor, tu cuentes con algunas ventajas respecto a tus compañeros de asiento en la plaza.

¿Es verdad que si tienes mucho sexo anal después te tienen que cerrar el ojete con rayo láser?
No. La cirugía por rayo láser suele aplicarse para eliminar células cancerosas a través de incisiones en el tejido, nadie desarrollará cáncer por tener sexo anal receptivo.

La primera vez que te follen te pasarás todo el día sangrando por el culo.
No, una hematoquezia o pérdida de sangre significativa por el ano es una buena razón para acudir inmediatamente a urgencias. Si te duele durante la penetración o sangras un poco, debes detener el acto inmediatamente.
Normalmente, si has mantenido relaciones sexuales receptivas, luego y sólo por unas horas, tendrás una sensación nueva que puede parecerte extraña, pero que no es dolorosa, en la que tendrás conciencia sensorial de tu recto.
¡Cualquier mujer o hombre que haya tenido sexo receptivo reconoce que las primeras veces no son las mejores!

Algunos tíos tienen fisuras en el culo de tanto follar.
Nadie tiene fisuras rectales por practicar frecuentemente sexo anal, sino por violentar su fisonomía.
Introducirse vaginal o analmente objetos considerables sin dilatación, excitación previa ni lubricante nunca es recomendable.

En el sexo anal el tamaño sí importa, por eso los gays se fijan tanto.
No hace falta ser homosexual para obsesionarse por el tamaño del pene, es una consulta recurrente con la que los hombres heterosexuales invaden las columnas de los sexólogos.
Fisiológicamente el recto es mucho más fibroso y menos elástico que la vagina. Además, aproximadamente a los 15 o 17 centímetros de profundidad se conecta con el colon sigmoide, trazando una curva. Es decir, existe un límite en la profundidad del recto por el que, más allá de él, la penetración puede resultar intrusiva y dolorosa. Pero esta última consideración difícilmente se relacione con las obsesiones masculinas por el tamaño del pene.

¿Practicar sexo anal es tan monótono como se ve en las pelis pornos?
En las películas pornos la penetración anal es poco más que un bombeo constante y frenético. En la práctica tiende a ser mucho más pausado, suave y pasional.
Conviene que la pareja sexual se miren a los ojos -descartada la postura del perrito- introducir repetidamente el glande y no intentar efectuar una penetración profunda de buenas a primeras. También es preferible que ambos recuerden que las piernas del receptor no son de goma, y busquen alternativas más cómodas y más románticas. Haberlas, las hay; y el sexo es siempre un encuentro para innovar, descubrir y redescubrir el cuerpo del otro.

¿Cómo penetrar sin que aquello parezca una intervención quirúrgica?
Elimina esas frases tipo “¡Déjame a mí!” y “¡Espera, espera! ¡Aguanta, aguanta!” por una actitud más comunicativa, tierna y romántica. La cama es el lugar donde las cosas se hacen de mutuo acuerdo, donde tu intentas complacer al otro y la otra persona busca complacerte. Olvídate de los imperativos y deja que, si la experiencia de tu compañera/o así lo permite, quién sea penetrado controle la penetración en un primer momento.
Una vez que ella/él se sientan cómodos contigo allí dentro, propón con ternura y picardía variables y juegos que ambos disfruten.

¿Puedo tener sexo anal receptivo bajo el agua?
En un principio sí, sobre todo si el agua está tibia y limpia. Prefiere siempre la bañera a la orilla del mar, porque el agua marina con toda su alta salinidad, irritará el recto.

Me han contado que en una peli porno hay una doble penetración anal ¿es eso posible?
Sí, pero es incómoda y no es para principiantes. Muchas fantasías son maravillosas como tales, pero las encontrarás frustrantes y hasta nefastas en el mundo real. Siempre resérvate alguna y cuando intentes realizarlas, recuerda que el sentido del humor es más importante que la voluntad.

Una mujer embarazada no puede tener sexo anal.
En este ítem no hay consenso porque durante el embarazo las modificaciones corporales hacen que la zona rectal sea más venosa. Generalmente las embarazadas pasan largos períodos de estreñimiento, lo cual no es una invitación al sexo anal, pero en lo que respecta al feto, no existe riesgo ni para él ni para la mamá. De hecho, muchas embarazadas prefieren el sexo anal al vaginal porque les resulta una postura más llevadera.

Si tengo almorranas (hemorroides) ¿puedo practicar sexo anal receptivo?
Inicialmente sí, pero dependerá del grado de las mismas. Consulta a un proctólogo si notas –y ves- que son prominentes o de gravedad. Alguna gente que padece hemorroides de segundo grado comenta que el sexo anal les beneficia, pero es un buen proctólogo quien tiene la palabra final, así que antes de experimentar pásate por su consultorio.

Mi novio me pide que, antes de correrse, le introduzca un dedo. ¿Es eso normal en un heterosexual?
Tu novio ha descubierto que tiene una próstata y ha reemplazado sus prejuicios por sus ganas de disfrutar, ¡felicítalo de mi parte!
Claro que es normal. Que explore su recto y que quiera que su novia participe de la experiencia no lo cataloga como homosexual, ¡más bien todo lo contrario!

Mi novia no accede a practicar sexo anal receptivo, ¿qué puedo hacer?
Primero, acéptalo, porque el rechazo es hermano de la insistencia. Segundo, intenta darle información y tiempo. Habla de tus experiencias anales en primera persona y demuéstrale que tu también estás abierto a experimentar.
Ya lo decía el Dr. Lecter: “Quid pro quo, Clarice.”

No he tenido mucho sexo anal, pero las pocas veces que lo tuve no me gustó.
¿Has tenido un compañero sexual comprensivo? ¿Habéis hecho las cosas con calma y lubricante? ¿Te has sentido cómoda/o? ¿Qué fue lo que no te gustó de la experiencia?
Es lógico que, en el sexo, se descarte todo aquello que no produce placer, pero a veces llegar a lo bueno requiere paciencia y un largo recorrido.
Si te apetece, retoma el sexo anal sin penetración, como un masaje interno y no necesitarás la asistencia de nadie para dar ese pequeño paso.

Me da miedo experimentar en solitario, ¿qué pasa si me gusta?
Casi todos nos preocupamos por mantener nuestros límites, por no desmadrarnos, dado que sabemos que son saludables. Nadie quiere ser el próximo Leopold von Sacher-Masoch de su comunidad. Pero el hecho de que disfrutes de tus experiencias anales no te hace un/una depravado/a, sólo significa que has ido más allá de las convenciones sociales, hasta conseguir ampliar tus opciones de placer. Nada de lo que debieras estar avergonzado/a.

El uso de juguetes sexuales en las prácticas anales y masturbatorias es un vicio.
No, ¡eliminemos la palabra vicio de nuestro vocabulario! Los accesorios no son un vicio ni generan adicción. Dependerá de cómo y cuánto los uses. Es tan cierto que una masturbación semanal es mucho más deliciosa y placentera que una diaria, como que masturbarte y estimularte mejorarán tu autoestima y autoconcepto, sobre todo si lo haces con todo tu cuerpo, como una caricia.

Un vibrador es sólo para las mujeres y nunca debes introducirlo en el ano.
No, un vibrador es un juguete para adultos de ambos sexos, una vez que leas atentamente sus indicaciones, sólo debes dejar que tu imaginación haga el resto. Si acabas introduciéndolo en el ano, cuida que esté impecable y lubricado, disfruta de tus momentos íntimos seas hombre o mujer.

¿Los juguetes sexuales se pueden compartir?
Sí, sólo tienes que prestar mucha atención a la higiene y utilizar un condón distinto por turno e invitado/a. Conviene tener mucho lubricante y muchos condones, por más que sólo se haga en pareja y nunca hacer las cosas sin sensibilidad y respeto.

Juan Manuel Soneyra® MMVI.

01/07/2006 20:00. Por: soneyra.

25/06/2006

Sobre el Orgullo Gay

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Señores míos: no espero que entiendan lo que pesaré a explicar a continuación sobre el orgullo gay ya que he sido testigo –nunca cómplice- de vuestra resistencia, de vuestro rechazo visceral hacia los homosexuales que vivimos nuestra cotidianidad sin culpa y sin miedo a ser descubiertos como tales. Aún así, aquí les explico una vez más aquello que no me explico porque no entienden.

Es sencillo: muchos hombres y mujeres viven mutilados, algunos se han sentido toda su vida condenados a un deseo que les horroriza, otras sencillamente han desatendido las voces de sus propias fantasías. Hay allí fuera mucho miedo, demasiado. Tendemos a creer que ya no es tan así, como tendemos a creer que el mañana será mejor, pero es una esperanza injustificada, más bien falta de información.
Desde pequeños nos educan para ser buenos hijos, buenos padres, para mantener una serie de valores entre los que figura, accidentalmente, el miedo a la alteridad.
Hay una minoría de hombres y mujeres diferentes, que gustan de algunas personas de su mismo sexo. Hasta aquí, nada difícil de creer.
Algunas de esas personas homosexuales decidirán no explorar su sexualidad o vivirla de manera encubierta. Sienten miedo porque creen que su sexualidad es anormal –sólo porque creen que escapa de la norma- y hasta antinatural –sólo porque ignoran 150 000 años de nuestra especie-. Sea por lo que fuere, ellos vivirán, si se atreven, en la farsa y el disimulo: la llamada a escondidas por el móvil, el amigo recurrente, la compañera de piso, el polvo rápido y anónimo y otras espantosas situaciones carentes de la más básica dignidad.
Muchos gays sabemos que ese miedo paraliza, no ignoramos que es producto de nuestra educación y nuestro entorno y por más que conocemos las convenciones sociales, sencillamente nos las pasamos por el culo (sic.) ¿Por qué? Lo hacemos por nosotros y por los otros homosexuales.
En Fuerteventura, Franco construyó una cárcel donde envió a cientos de homosexuales a picar piedra. Hoy allí sólo verás hoteles de mediano lujo, es decir, que ese monumento a las víctimas de la homofobia no existe, el de Franco a caballo, sí.
Hasta que Fuerteventura no alce un monumento por los muertos de la intolerancia, seguiremos luchando contra ella.
En Stonewall, New York, un 28 de Junio de 1969 unos 2000 gays combatieron durante cinco días a las fuerzas policiales que los perseguían y encarcelaban; sabiendo que la situación no ha cambiado mucho en la mayoría de los países del mundo, seguiremos gritando aquello de “we are queer, we are here, get used to it”. Eso se llama, en esta causa, solidaridad. Entonces, por comprender el espanto que vivieron quienes ya no están y la humillación a la que fueron sujetos, enseñamos nuestro orgullo.
Y también porque todos, alguna vez, vivimos ese miedo, por más que los que marchemos, mayoritariamente, ya nos liberamos de él, aún así reconocemos que la mejor forma de hacerle frente al rechazo es erguir el pecho, no acobardarse. Y como ya no vivimos mutilados, queremos enseñar un poco lo que nuestros padres jamás nos enseñaron de pequeños: a ser homosexuales orgullosos de nuestra condición.
Por eso existe el orgullo gay, porque es una forma eficaz de combatir la vergüenza con la que cubrieron nuestra condición. Y al que no le guste, que me coma la polla.


25/06/2006 08:12. Por: soneyra.

25/02/2006

"Cómo salir del armario sin patetismos" por Ricardo Llamas y Francisco J. Vidarte.

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Salir del armario implica conocer que es el sexo y supone tener una vida privada. También supone proponer un insólito tema de conversación en casa: "Mamá, Papá, hablemos del sexo".
Para los heterosexuales no se trata de hacer una confesión puntual, sino que simplemente mantienen todo el tiempo informada a la sociedad sobre su heterosexualidad. En nuestra hermosa sociedad decir algo sobre nuestra orientación sexual es sinónimo de problemas.
Cuando uno accede a un discurso acerca del sexo, la única vez que se habla de sexo con los padres de nuestra generación, es cuando se es marica y se cuenta. Por lo demás, la heterosexualidad es silenciosa. No necesita confesarse un buen día: «Papá, soy heterosexual». Si así se hiciera lo más probable es que al padre en cuestión le diera un sofoco por no localizar el significado preciso de la palabra a tiempo.
Para romper con la dinámica de la confesión (que siempre jode por lo que tiene de antiguo, culpabilizador y lo mal que se pasa), lo mejor es un buen ataque.
Al salir del armario hay que procurar siempre abrir la puerta violentamente, con fuerza, y darle con ella en las narices a quien estaba fuera esperando una confesión victimaria. Una salida del armario no ha de ser pusilánime y autoinculpatoria. Hasta puede ser todo un acto reivindicativo y político. Los heteros (y perdón por generalizar como algunos de ellos hacen cuando hablan de maricas y lesbianas) se ponen nerviosísimos ante una marica agresiva saliendo del armario atacada y como una loca, dando portazos en la cara a diestro y siniestro.

Hay que quitarle la iniciativa al que escucha, cortar todas las salidas, devolverle invertidas todas las preguntas, hacerle ver que hasta la fecha no conocieron nada sobre de su sexualidad porque nunca habían alcanzado un buen nivel de intimidad y comunicación, y mucho menos el óptimo para una confesión de este tipo.
No es lo mismo situarse frente a un armario y que de él salga una Cenicienta, tímidamente, primero asomando su sucia naricilla, luego un dedo, luego toda la manecita, luego un pie, pedir permiso con un hilillo de voz, y decir tan bajito que casi no se oye: «soy lesbiana», «soy gay». «soy homosexual», etc., a que saiga una especie de Chewbacca enfurecido, con todos sus rubios pelos de punta, mascullando no se sabe muy bien qué, pero dejando bien claro que lo suyo no es hacer concesiones. Si no haces esto último, dáte por muerta, entregada y presta a ser degollada. O lo que es peor, a que te traten con condescendencia, comprensión, consuelo, babitas y que te hablen flojito ellos también.
Cuando se sale del armario no sé por qué los heteros siempre empiezan a hablar flojito, muy flojito como quien acaricia a un perrillo asustado para tranquilizarlo y darle confianza. Nada, nada. ¿Para qué darles ventaja? Hay que salir del armario a lo Van Damm, a lo Rambo o a lo Sharon Stone, a lo Juana de Arco (hoy no se me ocurre nada más obsceno y violento). Formando una escandalera de la hostia. No hay que abrir la puerta, sino derribarla a patadas -cuidadín los de afuera con las astillas-, y salir hecho una alimaña, metralleta en mano, pantalones de camuflaje y pintura negra bajo los ojos, que siempre impone mucho (al fin y al cabo tendremos que enfrentarnos con el mito de que nos gusta travestirnos y pintarnos, ¿no?); O tipo el monstruo de Alien. ¿Qué pasa? Soy bollo y a ver si te vov a partir la cara.
Al fin y al cabo, fueron las normas sociales las que nos han empujado al armario y el cabreo es comprensible. Es una liberación, como salir de la cárcel, y para ello no hay que pedir permiso. Es un acto revolucionario. Nada de contemplaciones con el carcelero ni con quienes silenciaban nuestra prisión, la incentivaban o promovían como fuera.
El factor sorpresa es fundamental y para romper el hielo es suficiente. Luego, poco a poco, sin bajar nunca la guardia, se puede ir llegando a un tono de conversación habitual, sin perder la naturalidad ni la espontaneidad (a estas alturas convendría haberse quitado ya el disfraz de Rambo) y sin mostrar flaquezas, debilidades ni miramientos.
Hay que demostrar —o fingir— que la reclusión en el armario no nos ha afectado para nada. Nos metieron allí para ver si nos curaban o si cambiábamos de idea y al salir hay que dejar bien clarito que las prácticas de reclusión son contraproducentes y que salimos más maricas de lo que entramos y más cabreadas, para no volver a entrar nunca y para luchar por la destrucción de una práctica tan salvaje como la represión perpetua, algo que atenta contra los derechos de la niña, la adolescente, la joven, la adulta y la anciana (porque puede durar para toda la vida). Dan mucha pena los niños en la cárcel pero a nadie le cae una lágrima por los niños y adolescentes metidos en el armario.

Otra estrategia posible, si no se quiere poner en práctica esta salida del armario que puede resultar un tanto a la defensiva, ridícula y sobreactuada (o si nos sienta fatal el disfraz de diva), es eso que ahora se da en llamar la política de hechos consumados. A saber: pasar de tener que decirlo, pasa de verbalizarlo. Si ellos no lo hacen, nosotros tampoco. ¿Que de pronto el hermanito viene con la novia a casa o con la revista porno que le descubre mamá debajo del colchón? Pues nosotras le plantamos a la novia un beso en los morros en medio del salón y colocamos nuestros posters de divas a todo color en nuestra habitación, como toda hija del vecino. Tratamiento de shock. La contraofensiva puede ser brutal pero, si se está alerta y con todo lo necesario en la trinchera para arrasar al enemigo, no hay nada que temer. Siempre te pueden echar de casa. Pues tú vas y te quedas. Que llamen a la policía. Si no te dan de comer, saqueas la nevera. Si no te dan dinero, robas y vendes el televisor. Si no te compran ropa, te pones la de papá. No dejes de llevar a tus amigas más masculinas a casa. Convierte la salita de estar en un video de Queen. Un heterosexual no puede vivir en un estado de cabreo permanente, pero una bollera es bollera las veinticuatro horas del día y para toda su vida. Y ser gay de por sí ya es una lucha asi que... La gente se cansa de estar cabreada, pero una no se cansa nunca de ser tortillera. Nuestra es la ventaja.
¿Que papá sólo al vernos se pone hecho una fiera y le sube la tensión? Pues nosotras tan relajadas con las piernas cruzadas, contemplando como se va poniendo rojo y se le hinchan las venas de cuello, le damos un educado: «Buenos días papi, ¿quieres café con esas cosas que tu comes en el desayuno?». Lo importante es no perder nunca la compostura ni enzarzarse en absurdas discusiones y sobre todo no dialogar. No dialogar nunca. ¿Cuál sería el tema a discutir? De qué hay que dar explicaciones si lo más probable es que nunca las tenga ni importen. Pregúntale a tu madre por qué ella es heterosexual y te asombrarás de las tonterías que dice. No tiene explicación. No sabe explicarlo. Lo más racional que diría es:
«Pues porque sí, porque es lo normal, como todo el mundo, como mi madre. ¡vaya pregunta! Este niña, además de torta, es idiota». Tranquila, aunque te insulte, tú la has dejado en ridículo y en adelante no tendrás que respetarla como solías y habrás comenzado a destruir una imagen idílica materna (si la tenías). Si quiere recuperarla, tendrá que demostrar que se merece tu cariño y tu respeto. Aunque hay padres que pierden a sus hijos como pierden paraguas, uno cada invierno. Les fastidia, pero no parece pasar de ahí (hasta que se quedan sin más hijos que perder, transidos de dolor por su intransigencia). El problema es que hay más inviernos que hijos, pero eso pertenece a la esfera del "ya lo entenderás cuando crezcas, hija mía".

25/02/2006 19:53. Por: soneyra.

01/12/2005

La pareja del siglo: látex y lubricante.

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Cuando leo en el periódico que la Conferencia Episcopal española llora y patalea por subvenciones estatales, mientras De la Vega les dice que ya están grandecitos para teta, que es hora de comer solitos sin hacer carantoñas, no sé si partirme la caja de risa o llorar de indignación.
Luego, una sotana, en el programa “59 minutos” de TVE, se pasa dos milenios por el culo para hablarnos de amor a Cristo, de un Cristo que necesita eurillos para hacer el bien y servir al pueblo de Dios.
Este es el cuento de nunca acabar: la vieja Iglesia usurera quiere pasta, pasta, pasta como el niño de la publicidad de Knorr. Esta Iglesia construida sobre nuestros muertos, la misma Iglesia inquisidora y destructiva de ayer, la amiga de Franco y de Videla, dice que necesita el dinerito para ayudarnos… ¡¿a hacer que?!
No quiero la ayuda de esos defensores de la familia que en realidad son unos homofóbicos recalcitrantes. Quiero mi propia relación -con Dios, con la virgen y el chaval que me mola- sin interferencias de terceros.
No quiero que curas reprimidos y neuróticos, que no saben lo que es un orgasmo, me digan si tengo o no que ponerme un condón. “Chulo, chulo, mi pirulo”. Y de esto se trata, coño, que no se enteran.
Hoy es 1ro de Diciembre y gracias a estos señores no tengo nada que celebrar: el SIDA se come a Rusia entera, ese inmenso trozo del mundo que pasó de la represión ortodoxa a la bolchevique sin pausas. El SIDA avanza sobre los países subsaharianos en los que un tratamiento es un privilegio. Y yo no quiero un mundo de tremebunda beatitud cristiana ni de “Manos Unidas”. Quiero un mundo de látex y lubricante. Quiero que hoy no te corras sin goma dentro de ella porque no te podías contener, ni mañana tampoco.
Que en las Iglesias enseñen como poner un condón, que eso sí salva vidas y no el Deuteronomio que dice que “Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer de otro hombre, ambos morirán” (22:22) No me hablen del Islam intolerante ni de violencia de género, que me salgo.
He leído en las pancartas de fanáticos estadounidenses que “Dios odia a los homosexuales y por ello creó el SIDA”. Allí donde la Iglesia comulga con la ignorancia debería acabarse nuestra paciencia. Y ni leyes ni letrados se atreven a encerrar a esos tíos en la cárcel, pero a un aficionado que salta desnudo al césped del Bernabeu lo detienen con porra y silbato.
El SIDA avanza, vayamos por partes que dos males no me entran en un solo artículo; todos los seres sexuales -nosotros, los psicológicamente sanos- debemos aislarnos de él haciendo uso de cuantos medios dispongamos. Y hasta hoy ningún medio resulta más adecuado a la hora de follar o hacer una mamada que tu propio condón, mejor salir sin llaves que sin preservativo.
Y esto va también para los que se pinchan -piercings y tatuajes incluidos- la aguja se usa una sola vez y es intransferible como la vida misma.
Ni me la metas un ratito, ni cuentes atrás, ni “no me corro en tu boca”, ni leches. Ella y/o él parecerán muy sanos, serán buena gente o estarás muy enamorado/a, pero eso, al virus del SIDA, le importa un carajo.
Curas y monjas infectados mueren en el anonimato, encerrados en su doble moral. Muchos otros sufren una condena social de silencio y miseria. A veces me pregunto cual es la verdadera epidemia: si el virus o nuestro rechazo hacia los infectados. Mientras tanto, procura que a ti no te pase. Usa condones.

 

01/12/2005 02:41. Por: soneyra.

20/10/2005

Roderick Keith Johnson.

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Roderick, con sus 37 años, ingresó en el año 2000 a la particularmente violenta Prisión de Allred por robo. Abiertamente gay, el mismo día de su ingreso fue brutalmente violado por diversos convictos. Los seis oficiales que estaban a cargo permitieron, que durante los sucesivos dieciocho meses, la agresión se repitiera con horrorosa frecuencia. Además, Roderick asegura haber sido vendido por sus violadores como esclavo sexual.
Por todo ello se enfrentó a los oficiles del Texas Department of Criminal Justice (TDCJ)por su negligencia y permisividad.
Como si el caso no fuera ya sufucientemente espantoso, las declaraciones de funcionarios y agentes carcelarios se centraron en el "hecho" de que "es físicamente imposible de que el ex-convicto haya sido violado más de cincuenta veces, ya que un homosexual adulto, sobretodo si es negro, puede defenderse de una agresión sexual". Según ellos "Johnson", por otra parte, "no pidió en ningún momento ayuda".
El fiscal que atendió la demanda, sostuvo que el demandante mintió en varias ocasiones al encargado de su libertad condicional sobre el consumo de estupefacientes, y conjeturó que éste inventó la historia de las violaciones en la cárcel, rechazando la demanda.
Tal vez deberíamos comenzar el análisis definiendo una definiendo una cárcel como un zoológico en el cual se agrupan especímenes -por 18 inolvidables meses, en este caso- que no se quieren tener deambulando por las calles, sin por ello querer eliminarlos físicamente. Tras los muros, los presos, quienes "perdieron" su derecho a ser libres, llevan una vida apacible sin atentar contra nadie...
En las cárceles se aplican las leyes homogéneamente, basta ver que bien se vive en Abu Gharib, en Guantánamo Bay..., como reyes. Les dan de comer gratis y se pasan el día sin hacer nada...
A un homosexual, al fin, le debe gustar los hombres, así, en plural. ¿Qué mayor placer que disfrutar sexualmente con ellos, entonces?
No ignoro de que existe gente que cree que "el sistema funciona", que disfruta con las mentiras de celuloide, donde los malos acaban siempre tras las rejas, y que encuentra tranquilidad al repitir mentalmente estos "razonamientos" absurdos.
La omnipresente cultura del "algo habrá hecho", donde los homosexuales incitan a sus violadores con sus mariconeos, seguramente hará su aparición en algunos lectores de esta noticia, acompañada de un cierto asco por un "hombre negro, con esa cara, y esa nariz", repasando un poco la caracterización aria de los Humanos.
Sé que, para nuestra Justicia hay hombres que nacen culpables, y por muchas pruebas que evidencien que los peces gordos nadan fuera del estanque, que allí no se "rehabilita" a nadie, que el juicio depende del capital que uno disponga y no del crimen que haya cometido... por muchos nombres como el de Roderick que se mencionen, hay mentes temerosas que siguen prefiriéndola, distinguiéndola de la barbaie. Sí, señora, esta Justicia nos separa de la "Ley de la selva", nos hace mucho más imbéciles e incrédulos que cualquier bestia.

20/10/2005 21:18.

15/10/2005

Ni mariquitas ni bollos

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Un homosexual no sólo tiene derecho a serlo, sino también a exteriorizarlo, haciéndolo evidente y más que obvio también, sin por eso dejar de ser seres respetables.

"Homosexuals have the right to be gay, to show their sexuality, and making it obvious too, without losing their respectability as human beings."

15/10/2005 01:38.

23/02/2005

"Gustos inquietantes" por Beatriz Sanz.

High_Heels.JPG“Una vez mi amante ató mis muñecas al cabecero de la cama y luego, entre otros juegos y caricias, echó cera de una vela sobre mis pechos. No es para todos los días, pero como experiencia nueva fue estupenda”, confiesa Inés, de 26 años. Estos relatos, así como las palabras sadismo y masoquismo, de primeras, asustan un poco. Y eso que no son de ahora; sus prácticas aparecen en el Kamasutra, y deben su nombre al marqués de Sade y a Leopold von Sacher-Masoch, ambos del siglo XVII. Para muchas personas de ambos sexos —un 25% según el Informe Kinsey— es excitante proporcionar o recibir pequeñas agresiones cariñosas (mordiscos, azotes, pellizcos…) o someterse vo-luntariamente a fantasías de dominación-sumisión. Y no por ello son sádicos o masoquistas patológicos. La Enciclopedia de la sexualidad de Francisco Labrador (1992) habla de un 4,8% de hombres y un 2,1% de mujeres que practican el sadismo, y un 2,5% y un 4,6%, respectivamente, a quienes les va el masoquismo. Y aunque estas cifras quizá se refieran a los auténticos parafílicos, nos quedamos con ese 25% a los que podríamos llamar aficionados al sadomaso light. “En principio no son prácticas patológicas, no son parafilias. Siempre de mutuo acuerdo, es una opción más dentro de la libre expresión de la sexualidad. En el sadomasoquismo se busca un daño físico, un dolor, y su estética es muy radical. En la variante light, se busca el placer y su estética se acerca al fetichismo: tacones, ligueros, pañuelos de seda, vendas, pelucas…”, explica Natalia Salamanca, psicóloga y sexóloga. Dolor y placer pueden ir unidos. La explicación científica: un buen tortazo aumenta la circulación sanguínea en la zona genital, lo cual incrementa la excitación física. Los límites los pone la pareja, y cada cual disfrutará con un umbral distinto de dolor. Uno puede desde liarse a latigazos, utilizar consoladores gigantes o con púas, tratar los genitales con tenazas hasta suaves ataduras aderezadas con cachetes o mordisquillos. “La gente que practica bondage, dominación-sumisión… se siente muy incomprendida, se la etiqueta como sadomasoquista cuando lo que le excita no es el daño, sino la obediencia. Digamos que el sadomasoquismo es de cuero, y el bondage de seda”, explica José Luis Sánchez de Cueto, del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología. Y esta afición está de moda: “Aquel polémico desfile de la Pasarela Cibeles del diseñador David Delfín empleaba todos los elementos estéticos de esta tendencia: candelabros, cuerdas, tacones, capuchas… Es estética gótica”, añade este sexólogo. Si te animas a probar, convence a tu pareja. Si no tienes, en Internet hay de todo. Ve con cuidado y entérate bien de la terminología: bondage se refiere a esclavitud y servilismo, con técnicas de sometimiento físico para inmovilizar al esclavo. Su kit básico son cuerdas, ropa de goma o cuero y juguetes (valen las esposas de sheriff de tu hermano pequeño). El spanking o disciplina inglesa habla de azotes y el canning es lo mismo pero, en lugar de con la mano (que duele o se duerme), con un bastón, vara o caña. “En plena bronca con mi chica, ésta intentó pegarme, yo la sujetaba de las muñecas para evitarlo. Al final, acabamos haciendo el amor de una manera salvaje, con mucha fuerza, hasta pegándonos… Memorable”, cuenta Paco, de 25 años.
23/02/2005 19:39.

SIDA. por el Dr. Susurro

femmes03022003.jpgLos altos mandatarios de la Iglesia española parece que finalmente se han retractado del mensaje anteriormente emitido en el cual se negaba la efectividad de uno de los métodos contraceptivos más utilizados que, además, sirve de barrera para las enfermedades de trasmisión sexual entre las cuales se incluye el SIDA. Pero la corrección es, para variar, ambigua, y continúa en la linea enterior que proclamaba que “no existen pruebas científicas para afirmar que la profilaxis sea una forma efectiva para impedir la trasmisión del virus HIV”.
El daño que generan este tipo de afirmaciones es incalculable y devastador. Millones de euros se están invirtiendo en mensajes publicitarios, campañas de prevención, distribución y alerta en todo el mundo. La humanidad entera se une, finalmente, en un esfuerzo tan insuficiente como inmenso para frenar el avance de la infección y la Iglesia continua, con todo su inmenso poder de convicción sobre miles de personas, perforando este efuerzo, dañando al conjunto de la Humanidad. Ofrecen en cambio un modelo improbable de comportamiento humano: la monogamia absoluta. La propuesta es inválida por razones obvias, es imposible que todos los seres se mantengan fieles a un patrón de comportamiento, y en el caso del SIDA, basta una excepción para que se genere una tragedia.
No todo es sexo en cuanto al SIDA, la sanidad también tiene un papel importante a la hora de utilizar material esterilizado, y no únicamente los drogadependientes deben estar al tanto de ello sino todo aquel que se somete a una vacuna, a cualquier inyección. Pero es del sexo del que vamos a hablar aquí. Y dado que este es el espacio propicio para ello, vamos a extendernos en ello.
El SIDA no se mueve en un único continente, no está ligado a ninguna raza, no depende de ninguna orientación sexual. Es un virus -el virus de inmunodeficiencia adquirida- y por ser un virus no distingue en que organismo se introduce porque se mueve a nivel celular. No es un organismo consciente, no distingue el hecho de que una mujer esté enamorada, que un hombre sólo tenga 16 años, que aquel momento sea el más mágico de tu vida ni que el organismo que lo porta se vea sano y bellísimo esa noche, y muchas noches más. Comprender esto es crucial.
La opción más segura no es ser monogámico y comprometernos ante dios a que el otro también lo será. El virus no tiene que ver con Dios, no es un castigo ni una prueba, ni tan siquiera un llamado de atención divino. No tiene absolutamente nada que ver con Dios ni con la Iglesia, sino que atañe a los individuos. Aquí, o se cierran las puertas y se evita toda relación sexual que implique penetración y/o ingesta de semen, sangre o fluidos vaginales; o se protege la puerta de entrada con un condón. En la penetración, el condón, si se utiliza correctamente y no se rompe, nos permitirá ser inaccesibles ante el virus.
Este es el momento en el que todos intentemos hacer todo cuanto podamos para evitar más trasmisiones. Sólo una conciencia colectiva, un mensaje claro, una actitud mayoritaria generará una diferencia. Estamos haciendo frente a un virus, luchado contra él, no contra los infectados. Estamos intentando comprender como evitar más contagios, no formar dos bandos entre infectados y sanos. Estamos trabajando en equipo, en cada relación sexual, tu actitud nos atañe, nos involucra a todos porque somos una sociedad. Estamos compartiendo comprensión y apoyo, no sentencias. El virus se encuentra en altas concentraciones en el semen, en los fluidos vaginales y en la sangre, no dejes que entre.
23/02/2005 19:41.

"Bisexuales, no promiscuos animales" por Vampirella.

roadsign.jpgBisexual: persona que se siente atraída tanto por Juan como por Juana y no le importa con quién de los dos acabe en la cama. Esta es la definición que propone, entre el chascarrillo y la rima, Tracey Cox en Hot sex. Pero ¿qué son realmente los bisexuales? ¿Unos listos que, como dice Woody Allen, tienen el doble de probabilidades de ligar una noche? ¿Una posición intermedia entre la homosexualidad y la heterosexualidad? ¿Unos/as depravados/as que se tiran a todo lo que se mueve? Nada de esto. “Hay que diferenciar el sexo genital —sólo hay dos, masculino y femenino— de la sexualidad, el aspecto psicológico con el que nos relacionamos con nuestro sexo y, por último, de la erótica o expresión de la sexualidad. Y aquí es donde la mayoría —algunos autores hablan de un 74%— es bisexual, no porque tenga relaciones con ambos sexos sino porque en su interior existe la posibilidad de tenerlas”, explica la sexóloga Pilar Cristóbal. “La mayoría opta por lo más asequible, los modelos más visibles: el heterosexual y después el homosexual; no resulta cómodo definirse como algo poco conocido, no tiene unas señas de identidad propias como formas de vestir, música…”, añade Gregoria Ramírez, psicóloga y sexóloga del Colectivo de Salud Avansex (Sevilla).
“Entre los 12 y los 17 años mi máxima aspiración eran las chicas, pero nunca dudé que los chicos me gustaban. Con 17, y hasta hoy, empecé a compartir cama con hombres y mujeres. No importa con qué sexo te acuestas, sino la persona con quien haces el amor”, cuenta Manuel, de 21 años. Fuera tópicos: la bisexualidad no es un estado permanente, ni una fase de transición hacia la homosexualidad, ni un factor de promiscuidad. “Hay bisexuales monógamos sucesivos que primero tienen una pareja homosexual, luego una heterosexual…”, explica Cristóbal. Amparados a veces por movimientos gay, los bisexuales se han organizado como colectivo, montando conferencias en el ámbito europeo.“ Todo ser humano parte del componente bisexual y se va definiendo hasta decantarse por el modelo masculino o el femenino. Quien no logra combinar los modelos que le propone su cultura sería bisexual. La teoría psicoanalítica considera esta orientación como inmadurez. Para otras, es una opción más”, señala el sexólogo Cosme Puerto. “Si te das cuenta en la adolescencia, se puede asumir con relativa facilidad. Si ocurre de adulto es más problemático: debe renunciar a todo lo establecido cuando el cambio es de heterosexual a homosexual; al revés es menos complicado porque es volver al redil”, explica Cristóbal. “Tengo 19 años y me declaré bisexual hace unos meses. He tenido novios, amigos y amigas, pero sentía sensación de bienestar y atracción hacia ciertas mujeres. Al final, me he dado cuenta de que me gustan tanto hombres como mujeres, aunque no en el mismo grado”, cuenta Manuela. Y otra cuestión:
¿Cómo lidiar con un/a novio/a bisexual? Pues como con otro/a cualquiera: “Si tu compañero/a es bisexual sólo tendrás que asumir que igual su ex era de su mismo sexo”, comenta Cristóbal. Lo que duele es la traición, ¿qué más da si tu amante te abandona por Juan o por Juana? Pero si ese/a bi tiene un inquietante parecido con tu pareja soñada… carpe diem.
23/02/2005 19:41.


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